"Odisea"
Quiero que sepas una cosa. Tú sabes cómo es esto: si miro la luna de cristal, la rama roja del lento otoño en mi ventana, si toco junto al fuego la impalpable ceniza o el arrugado cuerpo de la leña, todo me lleva a ti, como si todo lo que existe, aromas, luz, metales, fueran pequeños barcos que navegan hacia las islas tuyas que me aguardan.
Ahora bien, si de pronto me olvidas no me busques en la luz de cada día, su llama o su reposo nos entregan, sacándolos del tiempo, y sí se desentierra en la sombra o la luz nuestro tesoro, y así besan la vida nuestros besos: todo el amor en nuestro amor se encierra: toda la sed termina en nuestro abrazo. Aquí estamos al fin frente a frente, nos hemos encontrado, no hemos perdido nada. Nos hemos recorrido labio a labio, hemos cambiado mil veces entre nosotros la muerte y la vida, todo lo que traíamos como muertas medallas lo echamos al fondo del mar, todo lo que aprendimos no nos sirvió de nada: comenzamos de nuevo, terminamos de nuevo muerte y vida. Y aquí sobrevivimos, puros, con la pureza que nosotros creamos, más antiguos que la tierra que no dudo extraviarnos, eternos como el fuego que arderá cuanto dure la vida.
Se muere el universo de una calma agónica sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde. Agoniza Saturno como una pena mía, la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde. Y por la vastedad del vacío van ciegas las nubes de la tarde, como barcas perdidas que escondieran estrellas rotas en sus bodegas. Y la muerte del mundo cae sobre mi vida. Y todo quedó atrás, noche y aurora, el día suspendido como un puente entre sombras, las ciudades, los puertos del amor y el rencor, como si al almacén la guerra hubiera entrado llevándose una a una todas las mercancías hasta que a los vacíos anaqueles llegue el viento a través de las puertas deshechas y haga bailar los ojos del olvido.
¿Quién soy al final? ¿Aquel que no sabía sonreír, y de puro enlutado moría? ¿Aquel que el cascabel y el clavel de la fiesta sostuvo derrocando la cátedra del frío? Es tarde, tarde. Y sigo. Sigo con un ejemplo tras otro, sin saber cuál es la moraleja, porque de tantas vidas que tuve estoy ausente y soy, a la vez soy aquel hombre que fui. Tal vez es éste el fin, la verdad misteriosa...tal vez el inicio de la historia que llamaremos amor.


DamaOscura dijo
Holaaa!
Hacía mucho que no visitaba tu casa, lo siento.
Me encanta tu forma de escribir, es muy tierna y dulce. Tus composiciones están genial. Y transmite tanto...
Muchos besos y abrazos de tinta.
8 Febrero 2009 | 11:37 AM